El contacto con la naturaleza para entender el mundo y a nuestra propia existencia

A lo largo de la historia, los seres humanos nos hemos valido de la naturaleza para tratar de entender al mundo y a nuestra propia existencia. Antiguamente la humanidad se reconocía como parte de la naturaleza y vivía en unión con ella. Lo natural y lo supernatural estaba fusionado, por lo tanto, cualquier elemento del entorno podía servir como puente con lo supernatural y/o divino. 

INHALA_baño_bosque_contacto_naturaleza_camping

Hasta hace no mucho tiempo, nuestra vida, seguridad y bienestar dependían de nuestra capacidad de observar y percibir los cambios, señales y fenómenos en el entorno, por sutiles o grandes que éstos fueran. En este sentido, los animales se volvieron grandes aliados pues con sus comportamientos nos podían alertar sobre algún peligro o cambio relevante y las plantas podían indicarnos -entre otras cosas- aspectos importantes sobre el clima. Poco a poco nos fuimos alejando de la naturaleza y desconectando de sus ritmos y ciclos, llegando incluso a creer que podemos vivir de manera independiente a ella. En este proceso perdimos muchísima información y sabiduría y olvidamos también muchas habilidades que habíamos ido desarrollando durante milenios. Entre ellas, la capacidad de dialogar con la naturaleza. 

Inhala_camping_avistamiento_aves_naturaleza_baño_bosque.jpg

Afortunadamente, al ir recobrando conciencia sobre la importancia de la conservación de la Tierra y el medio ambiente estamos recordando que no somos seres independientes ni superiores, sino que somos parte de ella. Al revalorizar nuestra conexión y relación con la naturaleza, la mirada ha ido regresando hacia las culturas, tradiciones y medicinas ancestrales, lo cual nos está abriendo nuevamente la posibilidad de entender la vida y nuestra existencia desde otras perspectivas más holísticas y menos superficiales. 

Viaje de tambor:

Una experiencia diferente y terapéutica.

Para conectar con esta otra “dimensión” del mundo natural hay que recobrar primero nuestra capacidad de observación y de atención presente. Es importante darle valor a nuestra intuición y dejar la mente a un lado para abrir lugar a nuestra sensibilidad y poder de percepción. Se requiere además la voluntad de soltar el control y de querer racionalizarlo todo o de meterlo dentro de los parámetros del pensamiento lineal o lógico. A veces el simple deseo de entrar en contacto con ese “otro” mundo teniendo una actitud de respeto, escucha y reverencia, puede ser suficiente para percibir lo que ocurre de una forma diferente. 

Cuando entramos a ambientes naturales con la intención de ser uno más en ese espacio en el que no somos ni superiores ni inferiores, como si pidiéramos suavemente permiso de volver a casa, la naturaleza normalmente se abre a nosotros y nos recibe. Entonces nos será más fácil entender su lenguaje y recibir sus mensajes. 

Inhala_camping_todo_incluido_meditacion_bienestar.jpg

Estos mensajes e información provenientes de la naturaleza están siempre disponibles para quienes estén dispuestos a desarrollar -o más bien a recordar y despertar- esa capacidad de percepción interna y externa. Al principio esta nueva forma de atención puede requerir mayor esfuerzo de nuestra parte, pero con el tiempo esta habilidad podrá volverse fácil, natural y más refinada pues, como cualquier otra, requiere disposición, práctica y paciencia. 

Existen algunas técnicas que nos ayudan a conectar con la dimensión incomprensible, espiritual o mágica de la naturaleza. En INHALA además de encontrar las condiciones ideales para volver a conectar con la naturaleza, tenemos varias actividades que te permitirán tener una experiencia más profunda, como nuestros Soul Camps, meditaciones guiadas y viajes de tambor chamánico.

Escrito por @reginaverduzco; Terapeuta y facilitadora.