Lo primero que pasa cuando leemos “SABOREAR” es que nuestra mente nos lleva de inmediato a la boca, quizá empezarás a revivir sabores y a salivar al degustar en tu mente unos cuantos mangares, uno de esos platillos que te fascinan.
En nuestra realidad lo único que nos permite saborear es estar muy presente en el momento, implicando nuestra completa atención y el mantener todos nuestros sentidos atentos y viviendo el momento.
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